fotos de yasmin valdes Imagen de la presentación de la telenovela “En fin, el mar”. Foto: TV Cubana/ Captura de pantalla.

No ha sido fácil lunes, miércoles y viernes sintonizar En fin, el mar. A veces he visto las series de Multivisión, he grabado la novela cubana  y la he seguido al otro día por la mañana, porque me resulta doloroso ver una propuesta televisiva en la que se incumplen los buenos presupuestos del audiovisual.

Por como hablaban algunas actrices y uno que otro actor sobre la telenovelana como “una gran obra”, empecé a ver la propuesta con mayor detenimiento, incluso grabé algunos capítulos y los volví a analizar a ver si yo estaba equivocada.

Pero una vecina 80 años de edad hace unos días me dijo “¿Qué piensas de la telenovela?”, me quede mirándola y le dije ¿Qué opina usted?. Su respuesta no se hizo esperar: “es mala, mucho más que la anterior”.  Me di cuenta por qué me preguntó, me vio hablando de televisión en el espacio En buen cubano y eso bastó para que mi criterio tuviera otro valor para Emi.

¿Entonces qué no puede pasar con hombres y mujeres que tres veces por semanas se meten en nuestras casas?. Al final son famosos (no populares) y lo triste es que algunos de los intérpretes confunden ese momento por salir en “el vidrio” con la verdadera y esencial popularidad.

El guion de Eurídice Charadán y Osvaldo Huerta, dirigido por Carmelo Rubio es el primer problema de esta entrega. Entran personajes y más personajes ¿para qué?. En el final de la novela al machista Justino ¿le aparece una hija o es otro enredo sin coherencia?. Ese es el primer problema, el segundo la dirección de actores donde no se salva ni Enrique Molina (recuerden sólo su Silvestre Cañizo en Tierra Brava o Lenin en El carrillón del Kremlin). Este gran actor resuelve su actuación gritando, ofuscado porque no hubo una mano que lo guiara.

Dalayti Martin, Marina, es bonita, un rostro joven, pero con una ¿actuación? a base de gestos, que nunca sale del interior como el resto del elenco: Alberto Joel, Rogelio Blain, Manuel Porto, Yanet Corzo Díaz, Rolando Chiong (hijo), Danae Hernández Reyes, Erdwin Fernández, Heron Vega, Laura Moras, Leidis Díaz, Yasmin Gómez, Carlos Massola, Roberto Faxas, Susana Ruiz, Joao Padilla, Félix Beaton, Yailin Coppola, la joven Belissa Cruz Pupo más los debutantes Leivy Rosy Carrillo Valle, Zenia Bell Clemente y Pedro Luis Palma Hernández.

Coincido con Joel del Río cuando afirma:

En fin, el mar ha carecido, hasta ahora, de arpones dramatúrgicos para ‘enganchar’ a los espectadores (sobre todo en los capítulos iniciales) y el realismo en vertiente romántica y pesquera huele desde lejos a falsedad, como si los diálogos y la visualidad se vieran obligados al anclaje en la vida litoral, sin embargo, el arrecife de lo cotidiano pocas veces resulta natural, verosímil, porque el producto final pretende tributar tanto a la teleserie de corte realista como a la telenovela convencional, y por ello termina suspendido, indeciso, entre ambos propósitos y estilos representacionales.”

Y  en ese texto de Joel, publicado cuando empezó la transmisión de En fin, el mar llovieron los comentarios, pongo sólo cuatro de ejemplo:

Karla: Excelente disección de la novela. Coincido totalmente con el periodista. Casi todos los personajes, por no generalizar, carecen de naturalidad en la interpretación de sus personajes, a veces lucen encartonados. Para no hacer largo mi comentario, destacó la excelente actuación de Aarón Vega —creo que su personaje es de lo mejor que ha hecho en su carrera, que, como dice el periodista su personaje da para mucho más—, pero del excelente actor Manuel Porto no le acabo de encontrar naturalidad a su personaje, lo considero muy maniqueo, de muy poco calibre por el diseño del mismo, que no le posibilita dar el nivel de actuación a que nos tiene acostumbrados; así como muy superficial las actuaciones de Dalaty y Alberto Joel, cuyo romance comenzó prácticamente sin desarrollar la relación, es decir de buenas a primeras ya se amaban “profundamente”. En fin… En fin, el mar pasará sin penas ni glorias.

Vilma: Pues no estoy de acuerdo para nada con el periodista la novela Cubana la ve mucha gente y la comentan para bien, si de criticar se trata picadillo es lo que hace con la novela, si no le gusta no la vea cambie el canal, pero la ve porque no se ha perdido ni un minuto de los capitulos que han puesto, entonces no le gusta pero se entretiene.

Taina: Oiga Vilma dejemos ya la hipocresía que esa novela no le gusta ni al gato. Hay que decir las cosas tal y como la sentimos y lo que es malo lo es y ya Hay que esperar por las series japonesas para poder decir entretuve la noche. Hasta cuando?!!!!!!!!

Roberto Artemisa: Es lamentable que se malgaste el talento de tantos buenos artistas en tal novela de tan mala factura como hacía rato no se veía en la tv cubana, desde la borrachita poniendo orden en una casa disfuncional, los tarros volando en la empresa entre trabajadores del mismo sitio y un patrón de barco gritando en la oficina del director de la empresa. Hasta la única paladar que hay en pueblo parece un circo esta novela.Hace falta que se termine pronto.

Con esa opinión de Roberto concluyo:

“Es una lástima gastar dinero en productos audiovisuales como este que se ve sólo por inercia.  Al fin, en el capítulo 71 se va el mar… de la televisión ¡por supuesto!. Confiemos que la próxima entrega esté mejor.  Aunque no en el horario de la telenovela, por lo menos viene el estreno de una serie cubana, De amores y esperanzas, en su segunda temporada, que espero nos sorprenda favorablemente como la primera”.



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